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La fórmula artificial, también llamada leche de fórmula, es la mejor alternativa y la única que puedes utilizar si no das a tu bebé leche materna

 

Excepto en el caso de que tu bebé tenga necesidades nutricionales especiales, tendrás muchas alternativas entre las que elegir para ayudar a tu bebé a crecer sano y feliz.

 

Lo primero que tenemos que saber sobre la leche de fórmula es que está basada, principalmente, en la leche de vaca. La leche de vaca se modifica para hacerla lo más parecida posible a la leche materna humana. Esta es la razón por la que médicos y científicos continúan investigando y avanzando en la composición de las formulas artificiales.

 

Aunque las diferentes fórmulas artificiales son muy similares en lo que respecta a la composición básica, existen importantes variaciones.

 

Por ejemplo, en cuanto a la fuente de proteínas, es diferente que estas provengan del suero lácteo o de caseína. Las proteínas del suero lácteo son más fáciles de digerir para los bebés, por lo que es un ingrediente preferible a la caseína. Puesto que las proteínas son la pieza de construcción básica para los músculos de nuestro cuerpo – los “ladrillos” que sirven para edificar el cuerpo – es muy importante que puedan ser digeridas adecuadamente.

 

Los hidratos de carbono son la fuente de energía presente en las leches de fórmula, normalmente se utiliza la lactosa, que es el azúcar que más se parece al naturalmente presente en la leche materna.

 

Como resultado de las últimas investigaciones se ha llegado a saber que los ácidos grasos insaturados de cadena larga son una buena ayuda para el desarrollo del cerebro y los ojos del bebé. Los ácidos linoléico, linolénico, araquidónico (AA) y docohexasanoico (DHA) son algunos de estos ácidos de cadena larga que están presentes en las leches de fórmula.

 

Las vitaminas y minerales también son ingredientes esenciales para el desarrollo y el crecimiento de los bebés, así como otros aminoácidos, como la taurina, que se ha relacionado con la absorción de grasa, la secreción de ácidos biliares, la función hepática y la función de la retina.

 

Otro elemento que hay que tener en cuenta en la composición de las fórmulas artificiales es la presencia de los prebióticos fructo-oligosacáridos (FOS) y galacto-oligosacáridos (GOS). Estos prebióticos ayudan al crecimiento de bacterias “buenas” en el intestino de los bebés, lo que a su vez, ayuda al desarrllo del sistema inmune de los bebés.

 

Estas son solo algunas de las cosas que debemos tener en cuenta antes de elegir una leche de fórmula para nuestros hijos. Y debemos tomarnos nuestro tiempo para comparar las diferentes marcas y así poder escoger la mejor opción.

 

Amaya Prada,
Consultora de Salud